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  • Ruesta: Proyecto social y cultural de la Confederación General del Trabajo

    24 de mayo de 2013, por Redactor 0

    Ruesta se encuentra en la provincia de Zaragoza, a caballo de las comarcas de las Cinco Villas y la Jacetania, corredor natural por el que discurre el río Aragón y el Camino de Santiago en la variante llamada camino francés.
    En 1962, el Camino de Santiago se declara Conjunto Histórico Artístico, incluyendo «los lugares, edificios y parajes conocidos, como los que se determinasen en el futuro». En diciembre de 1993, la UNESCO inscribe el Camino de Santiago en la lista de Bienes Culturales de Interés Mundial y, por tanto, Patrimonio de la Humanidad.
    Esta inscripción conlleva la protección del propio camino físico, además de los elementos considerados Bienes de Interés Cultural, como las aldeas, villas y ciudades por las que atraviesa, y del paisaje.

    La historia reciente de Ruesta está unida a la construcción del embalse de Yesa y la posterior inundación de la mayor parte de los terrenos de huerta, que supuso también el desmantelamiento de la red urbana y el despoblamiento masivo. Desaparecieron Ruesta en 1965 (368 habitantes), Esco en 1966 (253 habitantes) y Tiermas en 1962 (756 habitantes). La red viaria fue modificada, y se materializó la ruptura de la posibilidad de una gestión integrada del territorio, con unas unidades ambientales y agrícolas variadas y complementarias; los cultivos de huerta en el fondo del valle eran claves para este equilibrio.

    Veinte años después de la desaparición del término municipal de Ruesta, se inicia una política de cesión de pueblos abandonados a distintas organizaciones sindicales, con el fin de llevar a cabo una actividad social, a la vez que se trabajara en la rehabilitación de los núcleos urbanos abandonados. En este contexto, en 1988 la Confederación Hidrográfica del Ebro cedió el pueblo y parte del término de Ruesta a CGT.

    En un primer momento, se planteó la rehabilitación como un proyecto a largo plazo, ya que la inversión necesaria suponía un esfuerzo económico imposible para un sindicato de nuestras posibilidades. De este modo se empezó por habilitar un Camping como lugar de asentamiento base. En esta época se promovieron ayudas económicas desde distintas instituciones para recuperar el Camino de Santiago y los núcleos por los que pasa. Por otra parte se estableció una estrategia de bonos de apoyo y colaboraciones económicas de los sindicatos de CGT para abordar en mejores condiciones el proyecto de rehabilitación.

    Así se facilitó la ejecución de los proyectos de construcción del albergue en Casa Valentín en 1993 y Casa Alifonso en 1996. Actualmente, los servicios hosteleros están gestionados por un germen de cooperativa.
    En el año 2000 se terminó la Casa de Cultura Ramón Acín, donde desde entonces se celebran conferencias, reuniones, encuentros y jornadas de contenido social y sindical, además de cursos y talleres de diversa índole relacionados también con el arte y la naturaleza.

    El permanente intento del sindicato en Ruesta, bien podría definirse como la intención de construir un espacio social creativo, autorregulado y sostenible, de intercambio cultural y de turismo en la naturaleza, donde distinguir valores de corte humanista, todos sintetizables en la idea de lo libertario.

    Actualmente, inspirados en los Acuerdos Confederales sobre ecología y economía social, y paralelamente a la labor de revitalización del pueblo, estamos intentando integrar una nueva dimensión que nos relacione con el concepto de «ecoaldea», que sirve de modelo para el logro de una economía basada en la producción y consumo de energía sostenible, integrada en el entorno natural, con proyectos de vida que se asienten en Ruesta de un modo permanente y que tengan o prevean adquirir capacidades para poder vivir con los recursos del campo, con la artesanía o con la hostelería.

    Ruesta debe ser un ejemplo de metamorfosis, donde confluyan aspectos socio-humanísticos y eco-técnicos con el objetivo de revitalizar el núcleo abandonado, transformándose en una «eco-aldea socio-cultural».
    Para ello será también necesaria la aplicación generosa de recursos humanos que CGT atesora entre la diversa y creciente masa de su afiliación, presentando proyectos, también de ejecución; participando y facilitando los trabajos de las Juntas de Ruesta, enriqueciendo y redirigiendo la tarea.

    Ruesta es un proyecto de toda la organización, toda ella debe participar e implicarse. Nos resta traducir procedimientos de la acción sindical a la acción social, marco en el que se desarrolla el proyecto; sumar personas y capacidades. Y sobre todo nos queda contribuir recuperando y difundiendo la inmensa cultura heredada, aunque todavía en parte velada, de la riquísima tradición libertaria.

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  • Una pista de gravas destroza el entorno del Camino de Santiago

    24 de mayo de 2013, por Redactor 0

    La Confederación General del Trabajo denuncia que el Camino de Santiago a su paso por Aragón, Patrimonio de la Humanidad reconocido por la UNESCO y declarado Bien de Interés Cultural por el Gobierno de Aragón, es un ejemplo claro de la desprotección efectiva del Patrimonio Cultural cuando la propia administración es la responsable última de su deterioro y destrucción.

  • Historia

    24 de mayo de 2013, por Redactor 0
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    A partir de un castillo de frontera, fundado por los musulmanes y refundado por los primeros aragoneses, se fue formando desde el siglo XI la villa de Ruesta. Seguramente, en su primer estado fue Ruesta una villa comercial nacida, al pairo del camino de Santiago; cuando los reinos de Aragón y Pamplona se separaron y la Canal de Berdún se sumergió en un permanente estado de guerra, Ruesta dejó de ser burguesa para fortificarse y llenarse de carácter guerrero.

    Tras la reunificación de Aragón y Navarra en la monarquía hispánica, los pacíficos agricultores y ganaderos que poblaron la ciudad desde el siglo XV aún le harían experimentar profundas transformaciones, sustituyendo la pequeña parroquia románica de Santa María por una gran iglesia renacentista, perfilando una gran plaza ante ella y trazando la calle Mayor que desde la plaza llevaba a los pies del castillo, escoltada por casonas solariegas y algún palacio - entre ellos la Casa Consistorial - levantados entre los siglos XVI y XVIII.

    Situada en un medio hostil y poco propicio para la agricultura, Ruesta gozó de una situación privilegiada. Como Tiermas, estuvo bien comunicada y tuvo una crecida población, hasta que, a comienzos de los años sesenta de nuestro siglo; la barbarie desarrollista eligió este valle del río Aragón para la construcción del embalse de Yesa. Sé inundaron las mejores tierras y, como los habitantes de Tiermas o Escó, la gente se marchó de Ruesta. Las casas se cerraron, se apagaron las voces y la mala hierba comenzó a invadir las calles. Durante treinta años, Ruesta ha sido un pueblo muerto. Cada día, se ha hundido un tejado, ha caído una fachada y un expoliador se ha llevado un poco más de lo poco que quedaba.

    Frente al dramatismo del abandono y el expolio, Ruesta se ofrece como una villa- museo que, en su desnudez, muestra lo que en muchas ciudades oculta una edificación mejor conservada y renovada en los últimos decenios: la evolución urbana de una ciudad que nace, se desarrolla y muere, siempre la misma y siempre cambiante. Lo que las piedras pueden disimularlo dejan ver las calles y los muros, aunque no podamos admirar en perfecto estado las fachadas de sus casas solariegas renacentistas, ni de sus caserones dieciochescos, perdidos por obra del tiempo y de los hombres, el valor de lo que queda es aún inapreciable.

    Dentro del casco urbano, el castillo, los restos de la muralla y la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, son hitos históricos y ejemplares arquitectónicos con un valor propio indudable. Tan indudable como el de la rehabilitada ermita de Santiago, buen ejemplar tenido por uno de los más antiguos edificios religioso románicos aragoneses. La modestia con que se yergue la ermita románica de San Juan Bautista, solitaria al lado del pantano, no debe engañarnos respecto a la importancia histórica del sitio, muy cerca de donde se ubicó el antiguo monasterio cluniacense de San Juan de Maltray, fundado por el navarro Sancho Garcés I tras la conquista de castillo musulmán de Ruesta.

    Las casas de Lacadena, Pascual y Sánchez, en la plaza de la Iglesia, no son ya los notables caserones tardomedievales que describió Abbad Ríos hace cuarenta años y hoy pueden darse por perdidos sin remedio. Mejor suerte corrió el palacio de los marqueses de Lacadena (casa del Chocolatero); al otro lado de la plaza: el sólido bien mantenido caserón del siglo XVI será, seguramente, la próxima obra que se emprenda en el casco urbano. En la calle Mayor, las casas Madé y Primo, del XVIII o la Capellanía, del XVII, han perdido sus elementos más valiosos, pero aún permiten adivinar, casi en su esqueleto, su antiguo esplendor; manifiesto en la milagrosa pervivencia de unos cuantos elementos aislados: algún arco blasonado, e imponente lagar cilíndrico de la Capellanía, la escalera del jardín de la casa Primo o las bien proporcionadas fachadas de esta casa, de la cercana Madé o de la Abadía. La Casa Consistorial acabó de hundirse con el último temblor sísmico - pequeño pero suficiente - de los que de vez en cuando sacuden la zona.

    Queda la trama urbana. Una trama nítidamente dibujada que nos muestra, paso a paso, cómo se forma una ciudad. Cómo modifica su trazado, cómo se desplaza y se recompone para adaptarse a los nuevos modos de vida. Queda el esqueleto de una forma de vida que la industrialización y la modernidad han hecho desaparecer; seguramente para siempre: la vida rural reflejada en esas casas dobladas, en las que las plantas bajas eran para los animales y las altas para las personas, con pajares para el grano y lagares para el vino; con ventanas pequeñas para protegerse de la intemperie, misteriosas invocaciones pintadas con brea en los aleros, zaguanes decorados con dibujos protectores formados con guijarros.

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  • COMO LLEGAR

    17 de abril de 2013, por Redactor 0

    Hay mil rutas para llegar a Ruesta, puedes alternar vías de diversas categorías, de alta y de bajísima velocidad. Si tienes dudas, llámanos y te indicaremos cuál es la mejor manera de llegar.

    Por carretera:

    Desde Zaragoza

    Zaragoza-Alagón por la A 68 / Alagón- Sos del Rey Católico por la A-127 / Sos del Rey Católico-Ruesta por la A-1601 pasando por Navardún, Urriés.

    Desde Huesca

    Huesca-Jaca por la N 330 ó A 23 por Sabiñánigo / Jaca –desvio a Sos del Rey Católico/Artieda por la N 240 / desvio a Sos del Rey Católico/Artieda-Ruesta por la A 1601.

    Desde Pamplona

    Pamplona-Liédena por la A 21 / Liédena- desvio a Sos del Rey Católico/Artieda por la N 240 / desvio a Sos del Rey Católico/Artieda-Ruesta por la A 1601.

    Desde Madrid

    Madrid-La Almunia de Doña Gomina por la A 2 / La Almunia de Doña Godina -Gallur por la A 122 / Gallur- Sos del Rey Católico por la A-127 / Sos del Rey Católico-Ruesta por la A-1601 pasando por Navardún, Urriés.

    Desde Barcelona

    Barcelona-Lleida por la A2 / Lleida-Huesca por la A 22 / Huesca-Puente la Reina de Jaca por la A 132 por Ayerbe / Puente la Reina de Jaca-desvio a Sos del Rey Católico/Artieda por la N 240 / desvio a Sos del Rey Católico/Artieda-Ruesta por la A 1601.

    En autobus:

    Los puntos de partida son o Zaragoza o Pamplona.
    Si salimos de Zaragoza, es necesario utilizar la línea Zaragoza-Jaca haciendo transbordo con la línea Jaca-Pamplona. Si se sale de Pamplona, la línea es Pamplona-Jaca. Hay que bajarse en Venta Carrica.

    www.alosa.es

    Zaragoza-Jaca Jaca-Pamplona

    Pamplona-Jaca

    Por Tren:

    Las estaciones más cercanas son Zaragoza, Pamplona y Jaca.

    www.renfe.es

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  • CONTACTA CON NOSOTROS

    17 de abril de 2013, por Redactor 0

    Información Albergues y Zona de Acampada

    C/ Centro s/n de Ruesta

    50685 Urriés. Zaragoza

    Teléfono: 948 398 082

    Email: ruesta.hosteleria@ruesta.com

    Administración

    C/ Coso 157 local izquierda

    50001 Zaragoza

    Teléfono: 976 291 675

    Fax: 976 392 306

    Móvil: 650 539 998

    Email: ruesta.ruesta@ruesta.com

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